La reciente edición de Miss Mundo no acaba de terminar y ya llueven un mar de críticas y polémica alrededor de este concurso, donde la representante de China fue la ganadora.
A las declaraciones de la ex Miss Universo Lupita Jones, quien aseguró que no hubo justicia en la elección de la nueva Miss Mundo porque la Miss México no fue coronada, se suma ahora la molestia de los seguidores de Miss Colombia, Bárbara Turbay, quien siendo máxima favorita, no entró ni siquiera en las 15 semifinalistas.
Y aunque la joven fue la archifavorita de los sitios especializados desde que comenzó el concurso e incluso la propia presidenta de Miss Mundo había declarado en círculos privados su gusto por la colombiana, todo se vino abajo por líos judiciales que no tenían nada que ver con ella, pero que la sepultaron.
Se trata de la detención del presidente de Miss Mundo Colombia, Edgar Botero, por hechos de presunta corrupción, pues esta imagen no le vendría nada bien a la nueva Miss Mundo y por ello aseguran que en el concurso dieron la orden de vetar a la colombiana para evitar mayores escándalos.
Fuentes cercanas a Bárbara Turbay coinciden en afirmar que lo que más sospechoso parece es toda esta historia es que Edgar Botero fue detenido justo en el momento en que la colombiana reinaba en las listas de favoritas del mundo. Muchos afirman que fue un plan orquestado para no permitir que el concurso Miss Mundo Colombia cobrara fuerzas, en momentos en que la organización de Señorita Colombia de Cartagena quiere recuperar esa franquicia.
Plan o simple coincidencia, lo cierto es que estos líos terminaron por quitarle a los colombianos la posibilidad de tener una Miss Mundo y más allá de dejar a la reina llorando, pusieron en tela de juicio la legalidad del concurso donde se elige a la representante de ese país.
Haciendo las veces de abogado del diablo, me atrevería a decir que si Colombia quiere brillar en el exterior y conquistar coronas como Venezuela o como lo ha hecho ultimamente México, lo mejor sería que las franquicias las manejaran nuevas organizaciones, ni la de Raymundo Angulo ni la de Botero. El primero no tiene visión internacional y maneja el concurso con conceptos elitistas y el segundo tiene problemas judiciales.
Ojala que en Colombia alguien asuma ese tema con fuerza y lleve a sus mujeres a lucirse en el exterior porque sin duda ese país tiene a las más bellas de todo el planeta, duélale a quien le duela.
